En este momento
hay dos personas
que sobrevuelan
cada rincón del tiempo:
una camina,
la otra flota.
Una habla,
la otra escucha
y se duerme
soñando con esas
tetas de nube
que presiente
y que le esperan.
Son grandes
(las personas
aunque también
las nubes).
Un segundo,
y son enormes.
Otro,
y son el mundo.
Cincelan el espacio
que antes estaba poblado
con nadas disfrazadas.
Quiero cortarme una
mano para dejarla adherida
al punto en donde se unen.
Mientras veo correr
unas patas del tamaño
de mis dedos
(una y otra vez
se sucede ese trajín
en mi memoria)
me castigo íntimamente
y en silencio porque a veces
no le paso ni cerca.
Les ofrezco un perdón tan grande
como el camino que tenemos
por recorrer.
Estoy aprendiendo de a poco
que yo soy cosa
mientras ellas
son escencia.
jueves, junio 10, 2010
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2 comentarios:
Pura ternura este Juan
A buena hora advertiste que sos cosa.Al menos eso guardo en mi recuerdo.
La esencia existe en otro plano, tal vez. Espero que finalmente te lo permitas, permitir que se extienda, que se bifurque sin sentido sobre tu cabeza.Ese es mi deseo. Después de taanto tiempo.
lo
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