Adosé un magnífico cencerro
a mi cogote elástico y a cada pie
para que escuches cada paso
y sepas que me muevo
desde ahora y para siempre
por tu idea que ya es madera
y aire que recorre el pueblo
como un vapor de magia
adosado y tan cencerro
a cada metro de la extensión
de calles que supieron ser de tierra.
miércoles, junio 02, 2010
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