Los pies clavados en un mantel de agua
el tiempo impreso en la madera cascada
oblicuo entre tanto alboroto litoral
convida su siesta el muelle del sur.
Se adivina el barro del fondo
la sensación de los dedos se hunde
quiebra algún junco entre espinas
y latas oxidadas en su ajetreo.
Cuentos viejos esperan
unas manos para escribirlos.
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