Nunca había visto:
la luz de ese sol
en la mañana tibia
del mes de septiembre
el aire de mi ciudad
filoso y amable
envolverlo todo;
el camino abrirse
tan ancho ante mi
nunca había visto
el agua en ese río
marrón por la tierra
magnífico de amplitud
llegar al horizonte;
por primera vez
todo nace como
si nunca antes
hubiera sido
las pisadas
sobre el pasto
el aroma del café
una copa ya sin vino
el cielo en buenos aires
prístino y majestuoso
nunca lo había visto así
hasta este día de gracia
atiborrado de amor hondo.
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