El cielo rompió al sol dos meses atrás
cuando se abroqueló con sus nubes fieras
de maderas frías y húmedas hizo los días
con clavos salidos para enganchar el corazón
y hacerlo colgar de una hilacha estirada
se desmiga en cada paso como un pandulce
barato de supermercado chino en la mesa
de navidad ya desolada cuando casi todos
se fueron a dormir o a ver los borrachos pasar
pelearse o abrazarse o las dos cosas
al mismo tiempo porque el amor y el odio son
dos caras de una misma calavera tiesa.