no traigo la lanza conmigo
tampoco el escudo
tan sólo de caminante
ataviado de fiesta random
revelación ecuestre, cabalgar
hasta tan lejos estás cada día
empieza y termina como si nada
pudiera detener esta marcha
acuosa, invernal, atávica
de animal forajido, tiesto
en un pensamiento como graznido
digo tu nombre una y otra vez
es un espejismo, un recuerdo vago
tímido mar lozano de fuego
donde carbonizado nadé tanto
hasta morir del todo y nacer
otra vez en el vientre
de nuevo un niño, aprender
todas las cosas y los lugares
crecer hasta no entrar
en los zapatos ni en el mundo
de dolor y de amor está hecha la vida
sea un pájaro, un agapanto o un hombre
condenado a una entrega tan sin medida
que solamente alguna diosa pagana
guarda en su vaina tal fuerza recíproca.