viernes, junio 12, 2015
Estanque de paté de fuá
allí donde los gatos se quedan
colgados mirando a los muertos
observo hambiriento una viga
que sostiene esta casa de alquiler
(la cual debo abandonar intempestivamente
dejando paso al andar de una topadora
demoledora de décadas de historia
generadora de pozos que serán madriguera
de los cimientos de un edificio
de modernos y diminutos departamentos
de paredes de durloc)
La fantaseo grisín gigantezco,
de crocancia ideal para zambullirse
en un estanque de paté de fuá
y navegar hasta el fin de los días.
jueves, junio 11, 2015
Hola de nuevo
en la que escribía todos los días.
Me sentaba con la radio de fondo y frente
a una hoja en blanco me disponía a colocar
montículos de dinamita sobre cada obstáculo
emergido de las fauces de un león de mil cabezas.
Era una buena terapia.
Pero hace casi cinco años que no escribo nada
paré la olla, colé los fideos, rehogué cebolla
mientras, una parte de mí estaba como dormida
hibernando la larga siesta del oso polar.
miércoles, abril 29, 2015
Pintor
rompiendo papel celofán
haciendo filas para ser atendidos
peleando con águilas de rostro amable
graznando a los costados por el sueño
que presiona cada vez que un reloj
hace ruido por orden nuestra.
Sin embargo, lo importante:
encontrar una radio de jazz
transmitiendo desde Nueva Orleans
el vapor de un café y una lluvia,
partículas flotantes de este mundo
conforman la paleta del pintor
que dibuja el fin de la tristeza.
domingo, marzo 29, 2015
Si te trago
no te puedo servir en bandeja
el cacahuate, más sí la lencería
comparada en Once.
Baratito conseguí el baúl:
oro puro trastocado, maná del cielo,
¡Qué sabrosa mermelada!
Aparentemente caí
bajo el truco de tu falda, mujer.
Zamba loca conseguí, voladora y picantera,
cuando amasa la poción, ¡mamadera!
¡Qué volátil el esmoquin, padre santo!
me manejo en el enjambre del cencerro,
¡aplanada está la taba!
¿Cómo no te pude aderezar, maciel islote?
si la punta del camarón abrió temprano.
¿Facilité algún percanto, mamotreto?
dame tango balbuceado, si te trago.
miércoles, enero 28, 2015
Ingravidez
ya sea ésta estantaca u oleante, pedregosa
o salina, diluviante o encausada,
sumerge el tiempo, y lo ablanda.
Lo torna un gas,
envuelve la materia, la estira
lavando en sus poros el sedimento
de los días y las cosas.
Flotar ingrávido desmonta
todas las operaciones montadas
en el tupido monte que es un alma.
Ingravidez, te doy gracias
por envolverme siempre que que mi cuenco grávido
desborda de ovillos hechos de polvo seco y lana vieja.
jueves, octubre 28, 2010
Para abajo
miércoles, septiembre 29, 2010
Yani corre desde Cerrito hasta Yuquerí
miércoles, septiembre 22, 2010
Partes de una carta para Julia
jueves, agosto 26, 2010
Camino
Hacen falta toda la tierra
y las piedritas
las que intrusan las zapatillas
y el polvo que se pega
al entrecejo.
Hace falta el olor a gasoil
los dos días que duran
las gafas berretas, los
baños con olor a pozos
y la comida casera.
Hace falta que el switch
a veces, apunte para donde
no tiene que apuntar, porque
sólo así se siente una mano o pata
repleta de dedos
que lo acomoda.
Todo
para que, como fluyen
las rutas de buen puerto,
el camino se extienda
cada vez más ancho.
viernes, julio 23, 2010
Naranja
Con una mano en cada barra platinada allá en Maciel, Maia inunda la isla que habita desde que una casa fue su casa y un camino fue definitivamente un surco para dejar de caerse con la cabeza y empezar a resbalarse con los pies. Es de tarde y un sol de refilón hace que cada paso contenga la fuerza de lo naranja. Porque ahora que todo es más anaranjado Maia se dice en silencio que ya no puede dejar escapar el duelo. Tiene que aceptar. Aunque la sopa paraguaya y el tereré con cáscaras de mandarina le hayan dado ganas de hacer caca, justito en el mismo momento en que tiene que levantarse de la silla, asir las barras de metal frío e intentar volver a caminar. Justo cuando todo brilla.
Está tan linda Maia en Maciel que no se sabe quién es más naranja, si ella o el sol, que en los veranos de
Mientras, Robi la mira y piensa en lo linda que está Maia. Con el estetoscopio que ya no usa y que colgando con dirección centro de la tierra, le recuerda lo tan a medio terminar que dejó la carta, lo muy abierto que quedó el sobre con destino Yuquerí, Corrientes, Mariana, picada común o especial, increíble oferta sólo por esta tarde, a través de los altavoces carrasposos que ahora carga el techo del Fiat Duna sobre el polvo, donde antes había estado su casa y
Tiene que escribir la carta de nuevo.
Mientras tanto, otra vez y anaranjada, se cae Maia.
martes, junio 29, 2010
Magia y laberinto
zamarreando el pedregal
sinuosamente y entre sueños
es un camino de cedrones
que sazona cada paso
resoplado con esos labios
de fantasía.
Su contorno es suave
y las gotas que derrama, tibias
nacidas para apagar la oscuridad
que habita las curvas de un laberinto.
La magia de su borde me desliza
toda vez que tropiezo con una piedra
que no existe.
Le debo mi pensamiento porque
mi crecimiento se debe a su costado
afianzado en un combate contra los fantasmas.
Estiro mis manos hasta sus huellas
porque quiero sumarle mi estela a su trazado
y así parir un dibujo nuevo, proyectado hacia el futuro.
miércoles, junio 23, 2010
Bombachas colgando
cuando me sentaba
a mirar el río entero
o alguno de su brazos
suspendía las palabras
para arropar con la mente
una bañadera repleta
de bombachas colgando
de sus canillas y cortinas.
Estaba tan lejos
que ni siquiera importaba
pero de alguna manera extraña
ya lo sabía.
Ibas a venir
a juntar mis días.
jueves, junio 17, 2010
Taba
que no son más que una forma de esperarla.
Porque ella es ellas. Es dos, dos mil, dos millones. Dos infinitos punto dos multicolores.
Cada paso que da en algún lugar de la tierra expande una galaxia perfectamente redonda sobre el total de la suma de cada una de mis partículas e incluso hacia arriba, abajo y los costados. En las zanjas, los parques, los bares y los bolsillos de los mozos. En los pelos que inundan los suelos de las peluquerías. Retumban sus pies con todo el peso de lo que está en camino, para dar vuelta el tiempo, como la taba.
Porque el que no cambia todo, no cambia nada.
Piel de gallo
Escribo lento
camino lento
pienso lento
cocino lento
cuento aviones lento
entre edificios lentos
trabajo lento
batallo lento
deslizo lento
burbujeo lento
toco lento
miro lento
chupo bombillas lento
lento recuerdo
cada partícula de los puntos que encierran
este mar que se mueve lento
extendido entre un chasquido y otro
entre la entrada y la salida
del refugio antiatómico que compartimos.
martes, junio 15, 2010
En las alturas y encallado
Colonia inglesa
colonia
inglesa
sobre
Buenos
Aires
cuando
silencia
mirando
tormentas
nunca
antes
miradas
aunque
zapatos
de goma
galáctica
sueñen
con ella
en su cama
solamente
entran
estas
caderas.
jueves, junio 10, 2010
Tetas de nube, cosas, escencias
hay dos personas
que sobrevuelan
cada rincón del tiempo:
una camina,
la otra flota.
Una habla,
la otra escucha
y se duerme
soñando con esas
tetas de nube
que presiente
y que le esperan.
Son grandes
(las personas
aunque también
las nubes).
Un segundo,
y son enormes.
Otro,
y son el mundo.
Cincelan el espacio
que antes estaba poblado
con nadas disfrazadas.
Quiero cortarme una
mano para dejarla adherida
al punto en donde se unen.
Mientras veo correr
unas patas del tamaño
de mis dedos
(una y otra vez
se sucede ese trajín
en mi memoria)
me castigo íntimamente
y en silencio porque a veces
no le paso ni cerca.
Les ofrezco un perdón tan grande
como el camino que tenemos
por recorrer.
Estoy aprendiendo de a poco
que yo soy cosa
mientras ellas
son escencia.
miércoles, junio 02, 2010
Cencerro
a mi cogote elástico y a cada pie
para que escuches cada paso
y sepas que me muevo
desde ahora y para siempre
por tu idea que ya es madera
y aire que recorre el pueblo
como un vapor de magia
adosado y tan cencerro
a cada metro de la extensión
de calles que supieron ser de tierra.
viernes, mayo 14, 2010
Tobogán
veo la iglesia de San Cayetano, la estación
a las personas que corren por Rivadavia
diciéndose palabras de amor y trabajo
las marquesinas inundadas de Liniers
juguetean con el plástico del pasado
manoseado entre las bolsas de Carrefour
que ruedan sin parar cuando corta Juan B Justo
amenaza con llover el mundo si me paro
en la punta más alta y me agarro del fierrito
curvo y enclenque, rojo y oxidado, mientras
un piso gelatinoso y celeste agita la mano
vestido con las migas que se te caen de la boca.
Ocurre que floto como aceituna en salmuera
cada vez que me regalás un tobogán.
jueves, mayo 06, 2010
Más cebollas
mientras dos adolescencias se inspeccionaban
había temblores porque el tren pasaba cerca
estábamos en Monte Grande a la hora de la siesta.
Transhumaban las carretas vendiendo verdura
gritando en altavoz oxidado la oferta del día
pero el campo nos daba más de los necesario
siempre que ella en su medio metro hablara.
Fue el crisol de razas
la madre purpúrea que me iba a olvidar
aunque ahora me dice que lucubra por ellas.
Papas como las del sur
no volví a oler desde que me fui cantando
sabiendo que una vida es cíclica, como cebollas.
jueves, abril 29, 2010
Todos los días
llegó el momento
en que empezaste
a planear
sobre la sombra
y la luz
(también entre las zonas de claroscuro)
de mis días.
Como lo importante
lo que se cuenta
con una mano
(y acaso sobran
dedos)
no se puede evitar
ni escupiendo con moco
cada sopa.
Tan palpable como ahora
que dormís con la boca
semiabierta
mientras pienso en que
nunca, nada,
supo apaciguarme tanto
como esa forma brillante
que tenés de estar.
Todos los días.
viernes, abril 23, 2010
Diez grados
entrando al borde de la explanada
mientras retacea los gestos de amor
como quien abre un paraguas antes de la lluvia.
Y con mirada distante de tortuga
hinca la hoja en el centro del riñón
que recibe la alimaña con un ruidito
como el de grillos que patalean la noche.
Clava porque busca
un rincón donde dormir.
Aunque tiene casa, pero es fría.
Gira los ojos hacia afuera
y gime, buscando un lunar
marcado en la punta del filo de la luna.
miércoles, abril 21, 2010
Pajonal
tan densamente
enhebrado.
Que para entrarte
tengo que contar
hasta once.
Hacerme el guapo
y jugar a que no
me importa.
Pero qué va
si ya me desatornillaste
la armadura.
No tengo escudos
cada pajita
la siento en la carne.
Tan densamente
que adentro quedó
parte de mi sangre.
martes, abril 20, 2010
Irina como hablando
Irina llegó de Brasil cuando tenía dos años.
Su viejo la trajo en un viaje que duró cuatro días. El tipo se había enamorado de quien no tenía que enamorarse. Un día del peor abril, el de 1981, bajó los brazos, agarró a la gurisa y se fugó con rumbo sur.
San Pablo. Porto Alegre. Foz. Resistencia. Corrientes. Yuquerí. Córdoba Capital. Santa Fé. Rosario. Zárate. Constitución. Los dos durmieron mezclados con frutas, tabaco, café, porro y, sobre todo, ausencias. Juntos y abrazados, lloraban que mamá no estaba. Mamá, que era una turra. Una turra a la que amaban. Una turra a la que amaban y tenían que abandonar para no hundirse en la porquería como quien tiene un ancla adherida a un pie adherido a un zapato de plomo.
Alguien tenía para ellos algunas esperanzas, allá, en el conurbano bonaerense profundo.En una casita de Burzaco, Irina pasó su infancia. Atrás de las casas brillantes de los Temperley, de los Adrogué y los Longchamps, entre manos tibias que la dormían todas las noches, aprendió muy rápido cuándo había que hacer sonar el cencerro, el movimiento de dedos más preciso para los repulgues, cómo jugar con los perros en las calles de tierra. Ya entonces se le daba por hablar sola bastante seguido. Normal en una nena, pensaban todos. Lógico.
La vida en Burzaco, después de que el viejo se muriera de puro curda y depresivo, se puso áspera y la historia es vieja. La piba estaba muy pero muy buena. Una brazuca mulatona de cabeza rizada, labios enormes, caderas anchas, cintura divina, buenas gomas. Cuando creció, largó la escuela y empezó a curtir la calle. Curtió la falopa. Curtió muchos viejos curdas y depresivos para curtir más falopa. Después se dio cuenta que no quería más falopa ni andar putaneando, que quería enamorarse del algún flaco medio pintón y de buena madera. Pero no sabía ganarse el mango de otra manera. Y siempre, todas las veces, hablando con el aire.
Se piró de Burzaco para alquilarse una pieza en Capital, cerca del Once. Pensó en seguir laburando en la lleca hasta que pudiera zafar. Tenía veinticuatro y seguía estando muy buena. Irina paró en la misma esquina durante diez años. Levantaba canas y tacheros a la noche, empleados del correo, tacheros y garcas de traje a la tarde, le tiraba un servis veloz y de onda a algún vecino por el temita ese de los códigos. Durante años se trincó a un cocinero que le hacía cornalitos y rabas que ella ponía en un plato sobre la cama. Se lo manducaba entero al mismo tiempo que el loco le entraba desde atrás, flotando en un frenesí afiebrado. La idea de zafar se le fue olvidando sin darse cuenta. Irina estaba preocupada por cosas más importantes.
Allá en la esquina del pasaje hizo pata ancha y tuvo épocas en las que encaró más falopa y más soliloquio, y otros momentos en los que le aflojaba a la mandanga pero no al monólogo. Las habladurías medio indescifrables, de corte yoruba, no amainaron nunca.
El 4 de enero de 2000 recontracagó a trompadas a un chorrito que estaba apretando contra la pared a Clarita, que vivía en el pasaje (donde todavía pasea su burra), tenía catorce años y tremendo zogaca. Con el taco aguja y en pelotas como estaba lo hizo correr hasta la Conchinchina. “¡Rastrero de mierda!”, le gritó Irina durante diez cuadras, con el zapato en la mano.
El 19 de diciembre de 2001 caminó derechito por Hipólito hasta la plaza. En Congreso le afanó un bidón de nafta a un perejil. Lo vació en la palmera y tiró el cigarro, justo cuando se venía encima la yuta.
El 26 de junio de 2002 se fue al puente peatonal de Sanchez de Bustamante y se quedó dormida transversalmente sobre el metal rugoso.
El 30 de diciembre de 2004, a las cuatro de la mañana, se sacó las botas y así nomás en patas les hizo un nudo para después tirarlas como un misil y dejarlas colgando del cable de luz. Siguen ahí.
El 9 de Julio de 2007 vio como empezaban a bailar los pompones blancos en el aire y corrió en una sola carcajada con todo su churrasco abierto, devorándose el cielo que se desgajaba en partículas de nube.
Siguió gatillando la pieza pero ya no dormía. Sentada en un umbral, rodeada de bolsas, hablaba y escribía en cuadernitos diminutos papiros interminables. Todo el día. Toda la noche. Irina implacable, como parte de la arquitectura de Almagro, dejó la falopa y el servis y se enamoró, nomás. Entonces decidió quedarse esperándolo.
Hablando con él.
Como hablando arriba de la bicicleta vieja.
Como hablando arriba de la bicicleta vieja que dibuja una franja en el camino de tierra.
Como hablando arriba de la bicicleta vieja que dibuja una franja en el camino de tierra que la lleva hasta el local en el centro.
Como hablando arriba de la bicicleta vieja que dibuja una franja en el camino de tierra que la lleva hasta el local en el centro, donde Mariana se calza los guantes de látex, enciende la sierra y aprovecha el ruido para descostillarse de la risa.
lunes, abril 19, 2010
Las manos transpiran
dentelladas entre ombligos, y un caudal
de gestos acartonados como pájaros.
Ahora que todo explotó, y se parece
más al caos que a un mapa
busco con manos acuosas puntas
de sogas pendientes de un techo
que el oscuro no me deja ver
si es techo o es cielo.
"Sangre caliente, ¿y ahora a quién
le vas a echar la culpa, si sos
el que siente y nunca aprendiste a pensar?"
viernes, abril 16, 2010
Retrato
una pared que se desgaja es la mejor manera de escribir
las libertades que quedan es mostrar que tantas faltan
aviones que cuelgan del techo es despegar al planeta
donde más dimensiones quiere decir más personas.
jueves, abril 15, 2010
Tucutúm
ahí está, con una música nueva
refugiado del frío en su bolsa
una caja resonante con eco
que dice "tucutúm, estoy acá
descansando por vos, tucutúm
te escucho reír, tucutúm,
y me duermo, soy una frecuencia
constante de días que llegan
tantas mañanas tucutúm tu mano
me hace crecer y me expando
tucutúm soy tu verano más ancho
y continuás, tucutúm, en mí.
Para siempre".
miércoles, abril 07, 2010
Para no pensar en vos
una tonelada de azúcar
tres mil palabras de las mejores
lechosos chocolates y cremas
árboles gordos, ríos quietos,
azafranados panes, cornetas
vestidas con polleras de colores
un pepino en cada dedo
y aceitunas tapándome las orejas.
Mastico picantes enteros
desordeno todo lo que encuentro
duermo con una pelota caliente
en la mano, salpimento el pelo
aflojo todas las bombitas, bailo
balanceándome para los costados
liviano como todo tu cuerpo
cuando flota y vibra cercano
encerrado en la misma cápsula
que yo.
Trapo
Todos los días la encuentro, apelotonada, en cada pedazo del trapo que rueda.
sábado, abril 03, 2010
Gesto de vértigo
el gesto de vértigo
en la cara entrecerrada
matizando las mañanas
entre el bailongo claroscuro.
Qué rico que se te pone
el gesto de vértigo
cuando amanezco terroso
de una noche entera
masticando jazz.