la mirada
afuera del cuerpo
en las ventanas con sus cortinas
en los árboles
las tempestades al sacudir sus copas
en cada murmullo
y en la intersección
de los dominios del placer
en la contradicción inherente
a toda vida en este mundo
nada de afuera está inhibido
para emocionar
y ser poema
o romper como una ola
cuando lo llamo
y el mar contesta.
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